El Entrenador debe constituir la primera barrera contra el dopaje en el deporte. Su relación directa con el deportista le otorga un rol privilegiado en la formación de una cultura antidopaje en sus dirigidos, responsabilidad que actualmente resulta ineludible. En efecto, las nuevas disposiciones de Código Mundial Antidopaje obligan al entrenador a tomar un papel activo frente al eventual consumo de sustancias prohibidas por parte de sus deportistas, caso contrario, arriesgan ser acusados de complicidad, incluso por misión, si los antecedentes del caso lo ameritan.